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Los alevines consiguen convertirse en una "dinastía"



Complicada papeleta la que tenían que afrontar nuestros alevines en la última sede de la Liga Élite Nacional, pero dieron la talla a pesar de las dificultades, que fueron muchas. La jornada del sábado se abría con el HC Castellón-CPLV, en el cual los levantinos derrotaban a los de Pucela con un rotundo 5/1. Acto seguido nos tocaba enfrentarnos a Rubí. Después de la derrota de los de Valladolid una victoria de los catalanes sobre nuestos chicos tendría como efecto un cuádruple empate en lo más alto de la tabla, pero si ganábamos daríamos un gran paso adelante. Pero el conjunto de Rubí es una escuadra muy organizada, y salieron a la pista haciéndose con los mandos del partido, sin que fuésemos capaces de recuperar el puck. Para terminar de empeorar las cosas anotaron el 1/0 a los tres minutos y medio de arrancar el partido. Comenzamos a presionar mejor, y una superioridad a favor con menos de ocho minutos para el descanso nos permitió anotar el empate (Gonzalo Jiménez) faltando seis minutos para la media parte. Antes del descanso nos vimos jugando tres contra tres, lo que aprovechó Gonzalo Jiménez para ponernos por delante, finalizando con el 2/3 la primera mitad.

Arrancó la segunda parte, y de nuevo, antes de que se cumpliesen los cuatro minutos de juego, los de blanco ponían el empate en el marcador. Pero nueve segundos después Íñigo Toural marcaba el 2/3, un gol muy importante para la moral del equipo. Pero Rubí no se rendía y consiguió empatar a falta de poco más de trece minutos para acabar. El partido estaba siendo muy complicado, y quien marcase el siguiente tendría mucho a su favor. Y de nuevo Íñigo, a falta de 9' 28'', marcó el 3/4. La igualdad siguió en la pista, hasta que con dos minutos para finalizar los contrarios sacaron al portero, y de nuevo Íñigo, con poco más de un minuto, anotó el 3/5 que dejaba el partido casi sentenciado. Veinte segundos después Pepe Blanco ponía el definitivo 3/6 a un partido complicadísimo frente a un gran rival, ganando así tres puntos que nos colocaban líderes en solitario.


Por la tarde nos enfrentábamos al CPLV, con la posibilidad de proclamarnos campeones en caso de ganar el partido. Y salimos a la pista mucho más centrados que por la mañana, y dominando el encuentro con claridad nos pusimos 0/2 arriba (goles de Pepe Blanco y de Guillermo Rojas) a falta de siete minutos para el descanso. Pero en un pérdida por nuestra parte los contrarios anotaron el 1/2 a falta de 3' 54''. Y justo después sufrimos dos expulsiones, lo que nos dejaba en inferioridad de dos contra cuatro prácticamente dos minutos. No lo desaprovecharon los contrarios, y anotaron el gol del empate a falta de 1' 56''. Todavía nos quedaba minuto y medio de inferioridad, y no sólo aguantamos sin encajar un gol, si no que fuimos capaces de marcar el 2/3 en el último segundo por mediación de Íñigo Toural.

Habíamos salido vivos de un primer tiempo en el que habíamos tenido tres inferioridades en contra y ninguna a favor.

La segunda parte arrancó con mucha emoción en la pista, sobre todo cuando los contrarios anotaron el 3/3 a tres minutos y medio de comenzar este tiempo. Pero antes de que pasase un minuto Gonzalo Jiménez anotaba de excelente tiro por la escuadra el 3/4 que nos ponía por delante. Y a partir de aquí nos tocó sufrir, ya que otras dos expulsiones en contra, a falta de 14' 40'' y de 9' 45'', nos obligaron a tener que bregar para mantener la ventaja. Pero fuimos capaces de sacarlas adelante, y cuando restaban tres minutos para el final, los contrarios fueron sancionados con su primera expulsión (a esas alturas de partido habíamos tenido cinco en contra), y aunque no anotamos llegamos al último minuto con ventaja. Los contrarios sacaron al portero pero, por suerte para nosotros, no anotaron en nuestra portería y fuimos capaces de sacar adelante un partido complicadísimo y, con esta victoria, lograr proclamarnos campeones de la Liga Élite Nacional alevín después de un partido para el recuerdo.


El domingo nos tocaba jugar contra el buen equipo de los Skulls de Almassera, y a pesar de dar minutos a todos fuimos capaces de llevarnos la victoria con un marcador de 2/7, cerrando así invictos la liga. Castellón por su parte sumó una nueva victoria sobre Rubí, consiguiendo así una más que merecida segunda plaza en la competición, demostrande que es un equipo muy a tener en cuenta, y dando mucho valor a este sufrido título de liga. Valladolid finalizaba tercero, y Rubí cuarto, cerrando así la terna de equipos que llegaron a esta sede con opciones de ganar el título. Hay que reconocer que cualquiera de ellos podría haberse llevado la liga con todo el merecimiento.

Pero al final sólo puede ganar uno, y esta vez nos ha tocado a nosotros. No ha sido fácil, y la suerte ha estado de nuestro lado, pero tampoco ha sido casualidad. Los chicos han peleado cada partido y tienen que estar orgullosos del trabajo bien hecho. Han tenido que afrontar situaciones muy difíciles y se han comportado como una piña. Tienen que estar orgullosos de su comportamiento en la pista y del fruto conseguido.

Y nosotros también tenemos que estar orgullosos, por que aunque cada título es importante en sí mismo, este tiene una relevancia especial, por dos razones. La primera es por que los alevines han logrado lo que en las ligas profesionales se denomina una "dinastía", que es ganar tres ediciones seguidas. Con el nivel que hay actualmente en la competición ganar un título es dificilísimo, así que hacerlo tres temporadas seguidas (2016/17, 2017/18 y 2108/19) es algo de muchísimo mérito. Y si a esto le sumamos que hemos logrado en la misma temporada los títulos de Liga Élite Nacional en las categorías alevín e infantil, creo que es para sentirnos orgullosos.

Caníbales, vamos a disfrutar de estos momentos, y recordar que las victorias pasan, así que a seguir disfrutando de este maravilloso deporte, que es lo más importante, y a trabajar con humildad.



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